**Por lo general, salen después de una fuerte lluvia, en esta ocasión salieron sorpresivamente
Blanca Santos | Ometepec, Gro. | 4 de junio de 2022
Inesperadamente, este sábado 4 de junio, las chicatanas salieron en Ometepec, tomando por sorpresa a los ciudadanos que las habían estado esperando durante todo el año.
La salida de las chicatanas fue inusual en esta ocasión, pues regularmente, los sabrosos insectos salen después de las primeras lluvias fuertes, lo que agarró por sorpresa a los ciudadanos mientras disfrutaban de un sueño profundo, pues no hubo lluvia fuerte que los alertara; aunado a esto, como preámbulo de la salida de las chicatanas salen unos insectos conocidos como “palomitas” que anuncian su llegada al día siguiente.
Algunos suertudos se despertaron a recogerlas con escobas, palas, recogedores o como pudieron; el chiste era agarrar chicatanas. Los que no despertaron a tiempo, lo hicieron con la decepción y frustración de que no podrían saborear este delicioso manjar; a menos que sean capaces de perderle el amor a mil doscientos o mil trescientos pesos, que cuesta la medida llamada “litro”, o 50 o 60 pesos un vasito, que es el precio en que se cotiza este apreciado alimento en las redes sociales y en el mercado del bello nido.
Esta situación se ha convertido, de entrada, en el principal tema de conversación en la Costa Chica y de la creación de memes, al comparar el precio de las chicatanas con el del caviar beluga, que puede costar hasta 58 mil pesos el medio kilo, que debido a la gran demanda en la Ciudad de México y Estados Unidos, bien podría igualar ese precio.
Lo de este sábado, solo fue la primera ronda en la salida de las chicatanas, falta una segunda o quizás tercera, según las experiencias de años anteriores. Lo más conveniente es estar alerta y madrugar, llueva o no llueva para que no nos agarre el factor sorpresa.
Por ahora, a muchos solo les tocará disfrutar el delicioso e inconfundible olor que se desprende de los hogares vecinos cuando están asando las chicatanas en el comal, previo a disfrutarlas en una salsa molcajeteada, un guiso o en un taco; o simplemente, conservarlas en refrigeración para otra ocasión.